¡Ay, Karité!

Hoy quiero dedicar el post a uno de mis ingredientes cosméticos favoritos: ¡la manteca de karité! Algo que nunca va a faltar en mi armario. Y es que.. vale para todo:

  •  hidratar la piel, ya que matiene el contenido hídrico que existe entre las células de la epidermis y en consecuencia evita la pérdida de agua de la piel, ¡ideal en cremas y bálsamos corporales y faciales (siempre que no tengas la piel excesivamente grasa)!
  •  tratar los labios secos o agrietados, ¡ ideal en bálsamos labiales!para prevenir la aparición de estrías
  • estimular el proceso de renovación celular
  • calmar las irritaciones y proteger la piel tras la exposición solar, ¡ideal en tu aftersun!
  • facilitar la cicatrización y restaurar la elasticidad de la piel
  • luchar contra los efectos del envejecimiento, ¡ideal para el contorno de ojos!
  • nutrir la fibra capilar, ¡ideal para mascarillas o acondicionadores de pelo!

Pero, ¿de dónde procede esta maravilla?

Pues bien, el karité es un árbol que puede llegar a medir 16 metros de altura y que se encuentra en África, en concreto en Costa de Marfil, Mali, Sudán y Burkina Faso. En estos países el karité es considerado como un árbol sagrado. Son las mujeres las que realizan la recolección de los frutos que caen al suelo.

La elaboración de la manteca de karité se realiza a partir de las nueces de dicho árbol. Sigue un largo proceso mediante el cual se secan, se trituran y se ponen a ebullición. Durante el transcurso de la ebullición se forma una grasa que se acumula en la superficie y que al enfriase debe filtrarse; eliminándose de esta manera todas las posibles impurezas. La materia grasa que se obtiene es de color amarillo paja, y como toda manteca es sólida a temperatura ambiente pero se funde muy fácilmente al entrar en contacto con el cuerpo.

¿Por qué tiene todas estas propiedades? 

Sin irnos a extremos demasiado técnicos os diré que la composición de la manteca de karité es la crême de la crême, y es que… a buena composición, buena calidad del producto y buenos resultados. ¡Es lógico!

La manteca de karité se compone de :

  • diferentes ácidos grasos (palmítico, 3 %; esteárico, 40%; oleico, 45%%; linoleico, 10%, aproximadante). Debes saber que la presencia de ácidos grasos saturados (sin dobles enlaces en su estructura) implica que sea una manteca y no un aceite vegetal; esta sería una diferencia fundamental entre aceite y manteca, ya que la forma de extracción puede ser la misma.
  • un porcentaje mayor de fracción insaponificable  que otras mantecas, esto incluye alcoholes triterpénicos, fitoesteroles, vitamina A, D y E..

Su inigualable composición la convierte un aliado cosmético ideal para mejorar el aspecto de la piel o para tratar alteraciones cutáneas. ¡ Además se aplica fácilmente y se absorbe rápidamente!

¡Muy pronto os contaremos recetas Makingueras para que podáis utilizar la manteca de karité en vuestros cosméticos!

 

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