Un helado lleno de ciencia

Hoy vamos a sorprenderos con un experimento muy veraniego. Si sigues bien los pasos aprenderás de ciencia y química mientras haces un helado de tu sabor favorito. Además ni siquiera necesitas congelador.

Te lo explico!

En primer lugar, debes preparar el siguiente material:

1- Un bolsa de plástico de cierre hermético Zip grande

2- Una bolsa de plástico de cierre hermético  Zip mediana, ¡más pequeña que la anterior y que quepa dentro!

3- Sal marina

4- Hielos

5- Medio vaso de crema de leche, chocolate, vainilla… dependiendo del sabor que hayamos elegido

6- Medio vaso de leche

7- Un pelín de azúcar, para dar un sabor más dulce

El procedimiento para llevar a cabo este experimento tan goloso es muy sencillo.

  • Prepara en primer lugar la bolsa mediana. Para ello  vierte la crema de leche (o chocolate, vainilla..), la leche y el azúcar en su interior. Puedes revisar el sabor y el nivel de edulcorante para ajustarlo si lo consideras necesario.
  • Echa los cubitos de hielo en la bolsa grande junto con la sal. Aproximadamente 10 hielos y 5 cucharadas de sal.
  • Mete la bolsa mediana en el interior de la grande. Es muy importante que el hielo y la sal estén en continuo contacto con la leche y demás ingredientes. Por ello debes frotar lo máximo posible para favorecer el proceso.
  • Después de aproximadamente 10 minutos puedes abrir la bolsa grande y sacar la mediana. ¡La leche se ha congelado y se ha transformado en un auténtico helado! ¡Íncreíble!

Pero, ¿qué ha pasado durante estos 10 minutos dentro de las bolsas? ¿Qué ingrediente es el que tiene poderes mágicos?

Pues bien, para entenderlo vamos a recurrir un día más a la ciencia, a la química pura y dura. Primero, os lo explico de una forma que todos podáis entender y después os doy más detalles para que no se os escape ningún detalle de que está pasando entre todos los átomos y enlaces que al final forman nuestro helado.

Explicación científica 

La sal está formada por cristales cúbicos de cloruro de sodio. La misma cantidad de átomos de sodio que átomos de cloro. El cloro le cede un electrón al sodio para permanecer unidos y contentos.

El agua está formada por oxígeno (de carga negativa) e hidrógeno (de carga positiva). Y otra vez más debemos decir la frase de: ¡los polos opuestos se atraen! Y gracias a esto existe el agua y sus átomos se mantienen unidos. En el agua además existe otra fuerza de atracción, ¡los puente de hidrógeno! que son los causantes de muchas de las propiedades tan singulares que tiene nuestro querido H20. Estos puentes implican atracción entre moléculas, es decir se trata de una fuerza de atracción entre el oxígeno de una molécula y los hidrógeno de la molécula vecina. Cuando la temperatura externa es de 0 grados o superior (estado líquido) las moléculas fluyen y se mueven deprisa debido a que estos enlaces no son lo suficientemente fuertes. Sin embargo, si la temperatura baja, las moléculas se van juntando y de esta manera se forman enlaces de hidrógeno más fácilmente; estamos frente al hielo o dicho de otra manera, ¡el agua se ha solidificado!

Si esto ya es un poco complejo de por sí, lo vamos a liar un poquito más y volvemos a hablar de la sal. Piensa que cuando la sal se disuelve en el agua, sus iones de sodio (positivo) y de cloro (negativo) quedan flotando en el agua. ¿Y qué pasa? Pues que el sodio atrae al oxígeno y el cloro atrae al Hidrógeno, ¡hay un intercambio de parejas en toda regla! Gracias a esto, se rompen los puentes de hidrógeno. ¿Y qué pasa si se rompen estos puentes? Pues que…¡ adiós hielo! el agua no puede solidificarse, lo que implica que el compuesto resultante tiene una temperatura de congelación bastante inferior a la que tiene el agua normal.  (¿Ahora entiendes  por qué utilizan sal cuando las carreteras están nevadas?)

En conclusión, durante este ratejo, las moléculas se han vuelto locas y al caer el punto de congelación el hielo se funde pero la mezcla de agua con sal ya no se congela. El proceso de intercambio de moléculas entre el hielo y el agua salada también tiene lugar ahora, pero con una diferencia y es que el agua salada tiene menos moléculas de agua que el agua pura. Si hay menos moléculas de agua disponibles, el número de moléculas de agua que pierden energía y se congelan también tiene que bajar. Si desciende el número de moléculas que se congelan, pero el número de moléculas que se derriten permanece igual ¿qué pasa? Pues que el hielo se derrite más rápidamente. Y  para que el hielo se derrita hace falta calor. Pero, ¿de dónde sale la energía? De lo más cercano, ¡los ingredientes de la bolsa mediana. En conclusión, se produce un enfriamiento rápido y el helado está listo en unos minutos.

¡Ya solo te falta disfrutar de este rico postre veraniego!

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